Nuestro Titular

En sus primeros años de vida, la Cofradía procesionó un Cristo que pertenecía al Colegio logroñés de los Escolapios y que se veneraba en uno de los altares de la antigua iglesia del colegio formando parte de un Stabat Mater. En 1970 la Junta de Gobierno de la Cofradía encargó al escultor riojano D. VICENTE OCHOA MORENO (1919-1998) una nueva imagen que representara a Cristo Crucificado. 

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La talla fue realizada en madera de pino de Flandes obedeciendo los cánones clásicos de la imaginería. Cabe destacar el toque vanguardista que su autor supo incorporar a la imagen al dejarla en madera vista barnizada. Ochoa se apoyó en los pasajes evangélicos y en los conocimientos actuales sobre la forma de crucificar de los romanos. Así, colocó una repisa a manera de asiento de la imagen y unas ligaduras que amarran los brazos a la cruz. También tiene clavos, pero no se presentan en la palma de la mano, sino en el pulso. El escultor aplicó sus conocimientos de anatomía humana, plasmándolos minuciosamente en su obra y consiguiendo una sensación muy realista en todo aquel que se acerca para observarla. La talla tiene un tamaño de 1,90 x 1,40 metros y su peso es de alrededor de 200 kilos. Durante los primeros años, hasta 1983, la imagen se adosaba a una gigantesca cruz que hacía las veces de andas, con una cierta inclinación para que pudiera ser observada por el público. En la actualidad el Cristo es colocado con la misma inclinación sobre unas andas de ocho varas, cubiertas con faldones de terciopelo verde. Se adorna exclusivamente con claveles rojos a modo de sangre derramada. El peso aproximado del paso completo es de 1.300 kilos y es portado por cuarenta cofrades.

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