Año jubilar calasancio: jornada de acción de gracias

Dentro del calendario del Año Jubilar Calasancio, el 31 de enero se celebra el día de acción de gracias por la vocación escolapia, coincidiendo con el aniversario de la aprobación de las constituciones de la Orden.

Las Constituciones de la Orden fueron redactadas por el propio San José de Calasanz. Tardó cinco años en hacerlo, desde la fecha fundacional hasta la aprobación definitiva el 31 de enero de 1622 por un breve del Papa Gregorio XV. El cardenal Giustiniani, protector de la orden, hizo salir a Calasanz de Roma para componerlas y el fundador se retiró a la casa de Narni, donde las escribió entre el otoño de 1620 y finales de enero de 1621. El fallecimiento del Papa Paulo V hizo regresar al santo a Roma, donde presentó el documento para su revisión y aprobación, primero por la congregación de religiosos y después por el Papa. Entretanto, la congregación había sido elevada a Orden religiosa de votos solemnes el 18 de noviembre de 1621. Con la aprobación de las constituciones dos meses después, se cerraba el proceso fundacional de las Escuelas Pías. Lo que comenzaba en el otoño de 1597 en la parroquia de santa Dorotea del Trastévere como una aventura educativa inaudita en favor de los pobres, alcanzaba a comienzos de 1622, con la aprobación de las Constituciones de la Orden de las Escuelas Pías, el máximo reconocimiento eclesial para una obra, la de Calasanz y los primeros escolapios, nacida “en la Iglesia de Dios y bajo el impulso del Espíritu Santo” que pretendía entregarse sin descanso a la educación de los más pobres y pequeños.

En el Proemio de las Constituciones, leemos estas palabras de San José de Calasanz:

»En la Iglesia de Dios y bajo la guía del Espíritu Santo, las Instituciones Religiosas tienden a la perfección de la caridad, como a su fin verdadero, mediante el ejercicio de su propio ministerio. Esto mismo y con todo empeño se propone hacer nuestra Congregación, cumpliendo la misión que le ha sido confiada por Su Santidad Pablo V, de feliz memoria, Vicario de Cristo en la tierra.
»Concilios Ecuménicos, Santos Padres, filósofos de recto criterio afirman unánimes que la reforma de la Sociedad Cristiana radica en la diligente práctica de esta misión. Pues si desde la infancia el niño es imbuido diligentemente en la piedad y en las letras, puede preverse, con fundamento, un feliz transcurso de toda su vida.
»En actitud humilde debemos esperar de Dios Todopoderoso, que nos ha llamado como braceros a esta mies fertilísima, los medios necesarios que nos transformen en dignos cooperadores de la verdad. Sin embargo, teniendo en cuenta la suavidad con que Él gobierna el mundo, hemos estimado necesario, a ejemplo de los santos, cimentar nuestro Instituto sobre estas Constituciones.
»Y ya que profesamos ser auténticos pobres de la Madre de Dios, en ninguna circunstancia menospreciaremos a los niños pobres, sino que con tenaz paciencia y caridad nos empeñaremos en enriquecerlos de todas las cualidades, estimulados especialmente por la Palabra del Señor: Lo que hicisteis con un hermano mío de esos más pequeños, conmigo lo hicisteis.
»Será, por tanto, cometido de nuestra Orden enseñar a los niños, desde los primeros rudimentos, la lectura correcta, escritura, cálculo y latín, pero, sobre todo, la piedad y la doctrina cristiana; y todo esto, con la mayor habilidad posible.

 

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.